miércoles, 3 de octubre de 2007

Todavía persisten los prejuicios hacia las mujeres en la política

Una encuesta revela que muchos porteños las consideran débiles y sin autonomía
A pesar de la extendida participación de las mujeres en la política, y de que dos de los principales candidatos presidenciales en las próximas elecciones son mujeres -Cristina Fernández de Kirchner y Elisa Carrió-, los prejuicios de los votantes persisten.

Para la mayoría de los porteños, las mujeres en política son débiles, inexpertas y faltas de autonomía, y esperan que en sus discursos hablen de la integración de la mujer, los valores morales y la familia.

Los datos provienen de una encuesta realizada entre fines de agosto y comienzos de septiembre entre 636 adultos porteños por el Centro de Opinión Pública de la Universidad de Belgrano (Copub) para constatar cómo ve ese electorado a las mujeres políticas, en una campaña en la que ellas tienen una visibilidad aumentada, mientras crece su participación en todos los niveles de la gestión pública.

"Prevalece la sensación de que las mujeres que actúan en política son inexpertas, carentes de conocimientos en comparación con sus pares hombres, débiles de carácter y poco autónomas", concluyó el estudio.

Según los datos, aunque el 46% de los encuestados dijo creer que ser mujer es lo mismo que ser varón en una campaña, casi el 60% manifestó que entre los votantes prevalecen prejuicios negativos hacia las candidatas y el 74% opinó que hay atributos que las distinguen en la campaña. Entre ellos, estaría demostrar inteligencia (30%), ser pacientes para tolerar enfrentamientos (14%), aprovechar las cualidades que derivan de su papel de madres (13%), exhibir decisión (10%) y explotar su apariencia física (9%).

Estereotipos que resisten

La mitad de los porteños estimó que en una campaña electoral las candidatas mujeres enfrentan dificultades adicionales a sus pares hombres. Entre ellas, una menor seguridad al transmitir ideas (23%), prejuicios de la sociedad machista (21%), pagar el costo de relegar a la familia (20%) y la falta de carácter (18%).

"Las mujeres en campaña enfrentan muchos más problemas de imagen a los que deben sobreponerse. A menudo se las percibe como menos competentes e incapaces de lidiar con las complejas y arduas negociaciones asociadas con la política", comentó a LA NACION Virginia García Beaudoux, una de las responsables del estudio, junto con Orlando D Adamo, que dirige el Copub, y María Pastore.

Esos prejuicios instalan expectativas en los votantes sobre cómo debería comportarse una mujer que aspira a ser elegida, tan resistentes que en buena medida contradicen el estilo y los temas que la mayoría de las mujeres políticas argentina adoptan.

Según el estudio, para casi la mitad de los encuestados las mujeres tocan temas diferentes que los hombres en la campaña. Por ejemplo, la integración de la mujer (27%) -paradójicamente, un asunto casi ausente en las intervenciones públicas de Kirchner y Carrió-; la apelación a valores morales y a la lucha contra la corrupción (22%), y los valores personales (20%).

"Se espera que las mujeres sean menos «duras» y más «compasivas» que los hombres, que exhiban mayor interés por temas sociales, que sean muy concretas en sus propuestas y que se muestren como personas orientadas hacia las relaciones con los otros", dijo García Beaudoux. "Los estereotipos son tan poderosos que el dato real de que las políticas argentinas no se comporten así no los derriba", dijo.

En ese sentido, el 72% opinó que hay diferencias entre el liderazgo femenino y el masculino. Creen que las mujeres son más cuidadosas de su familia (33%), dependientes (17%), preocupadas por la sociedad (12%) y detallistas (11%). Y que son menos apoyadas por los hombres (33%), menos decididas (23%) y menos capaces (17%), pero, eso sí, menos mentirosas (9%).

La persistencia del estereotipo pone a las mujeres políticas en una encrucijada. "Es esperable que ante prejuicios machistas prevalecientes las candidatas traten de mostrarse competitivas en los terrenos «históricamente masculinos», con mayor autonomía, capacidad de tomar decisiones y seguridad", aportó D Adamo. Eso instala una paradoja. "Si exacerban esa pseudomasculinidad se vuelven poco creíbles", apuntó, pero si se comportan como se espera de las mujeres en campaña -sensibles, preocupadas por la familia, afectivas- no resultan confiables como líderes.

Según los datos, algunos de estos prejuicios se mezclan en la percepción pública de las dos candidatas con más posibilidades. En Cristina Kirchner, algunas personas ven el hecho de que sea la esposa del presidente como una potencial restricción a su autonomía, y critican a Carrió por una supuesta dificultad para tomar decisiones.

Por Raquel San Martín
De la Redacción de LA NACION

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hay que trabajar para revertir esta realidad.
Suerte el 28 de octubre, que seas electo!